Al ofrecer experiencias diversificadas, damos a las jóvenes y los jóvenes la posibilidad de interpretar la realidad y de participar como ciudadanos activos en un mundo que requiere la participación de seres humanos sensibles a las necesidades del otro, capaces de escuchar y ver en el otro a su semejante a su hermano.

 

La Pastoral Juvenil Salesiana

La misión educativa de la Hija de María Auxiliadora FMA se realiza mediante una pastoral juvenil inculturada que se inspira en el Sistema Preventivo, vivido como espiritualidad enraizada en el corazón de Cristo y en la solicitud de María. Esta pastoral tiene como objetivo prioritario llevar al encuentro con Jesús de Nazaret.

La dimensión evangelizadora de la Pastoral Juvenil en una lógica propositiva y misionera requiere un planteamiento que privilegia el anuncio del Evangelio como buena noticia para la vida de todos los jóvenes, no sólo de los que frecuentan los ambientes educativos. Por esto nuestra propuesta ofrece caminos diferenciados, capaces de responder a las diversas sensibilidades de las jóvenes y de los jóvenes. 

El Instituto las Hijas de María Auxiliadora, en una cultura caracterizada por una profunda crisis antropológica no es fácil comprender qué pasos hay que dar para DAR UNA PROPUESTA DE CALIDAD DE VIDA y en particular, para los cristianos, en vista a un encuentro con Jesús, autor de la vida. Se necesita UNA ACTITUD DE HUMILDE BÚSQUEDA, sabiendo, que la limitación humana puede condicionar y al mismo tiempo estimular cada proyecto existencial hacia el logro de la felicidad. Anunciar al Señor Jesús no es hora de especialistas, sino de toda la comunidad.

 

La razón de ser y hacer

La humanidad de Jesús es punto de referencia de toda relación interpersonal. En Él destacan relaciones ricas de interioridad, reciprocidad y cercanía que brotan de las fuentes de su filiación divina.

La persona humana, creada a imagen de Dios, crece y madura en todas las dimensiones mediante la experiencia relacional. Esta la ayuda a unificar, en torno avalores importantes, los propios dinamismos cognitivos, afectivos, motivacionales y sociales.

Por lo tanto, es dar a las jóvenes y los jóvenes la posibilidad de interpretar las vivencias cotidianas, de iluminarlas y de alcanzar progresivamente un estilo evangélico de relaciones a imagen del de Jesús.

A partir de la búsqueda cotidiana de sentido, se ofrecen los criterios para interpretar lo que se ha vivido y para convertirlo en lugar y expresión de salvación, oportunidad de crecimiento en el amor y en el don de si mismos, en la interioridad y en la oración, en la celebración de la Palabra y de los Sacramentos y en la misión.

Para el carisma salesiano tienen suma importancia las relaciones teniendo como referencia la misma Persona de Jesucristo que nos indica que la relación con Dios es una experiencia filial. Anuncia que Dios es un Padre que ama intensa y gratuitamente… que tiene un proyecto de amor sobre cada uno y cada una.

El ser hijos de Dios abre a una relación consigo mismo positiva y serena, capaz de favorecer la acogida de la vida como un don y tarea, de estar dispuestos a la escucha del Espíritu y a descubrir la propia vocación irrepetible.

Tal experiencia requiere una pastoral que eduque a la interioridad, al silencio, a habitar en lo profundo, a gozar con estupor de la propia dignidad.

En cuanto a la relación con los demás, por el misterio de la filiación divina brota una fraternidad universal que no puede romperse por ninguna diferencia… se llega a considerar a la persona como a alguien que me importa y de quien debo ocuparme.

Cristo inaugura una relación con las cosas caracterizada por el respeto, la gratitud y el cuidado de la creación. Por lo tanto, optar por la sencillez, el equilibrio, la esencialidad, el respeto por la creación, la disponibilidad a compartir los bienes. La creación se convierte en camino del encuentro con Dios, que ha dejado su huella en ella.

Con este antecedente el carisma salesiano nos distingue por educar a través de las experiencias, y concebimos:

 

La experiencia como escuela de vida

La experiencia es una realidad vivida con intensidad y globalidad, es la forma más directa de llegar a conocer y dejarse modelar por aquello que se experimenta.

Hacer experiencia significa realizar un proceso de unificación entre los varios dinamismos de la persona: cognitivos, emotivos, operativos, sociales, motivadores, para llegar a optar con todo el ser por el bien y lo auténtico; y se logra expresar gracias a las potencialidades de la comunicación humana.

Mediante la experiencia, la persona llega a conocer de forma vital una determinada realidad porque, situándose frente al mundo y a los demás, los acoge en su universo interior llegando a una síntesis personal.

La experiencia cotidiana ayuda a buscar el sentido de la propia vida. Esta búsqueda se educa, a veces se evoca y otras veces sencillamente se personaliza y valora mediante propuestas que permiten a las jóvenes y los jóvenes describir continuamente el contenido de su experiencia cristiana, en dialogo con sus expectativas y deseos más profundos.

Las experiencias a proponer pueden ser muchas, privilegiando:

  • Crecer en el amor.
  • Servicio y gratuidad
  • Interioridad y oración
  • La Palabra compartida (Sagrada Escritura)
  • La experiencia del misterio pascual
  • María, madre y educadora

El primer lugar donde se aprende el alfabeto de la comunicación y de la relación es la familia porque en ella se da y se recibe amor.

Acompañar a las jóvenes y jóvenes en el camino de la maduración de la afectividad y de la capacidad de amar es un deber fundamental para la Comunidad Educativa.

También la vida en grupo, que se desarrolla en el interior de las diversas instituciones o en los lugares de encuentro informal, es un espacio privilegiado para educar al amor.

La sexualidad es una dimensión fundamental del a persona. Una maduración serena y equilibrada en este aspecto contribuye al desarrollo integral porque estimula el interés y la apertura, y permite realizar la propia vocación humana de ser para los demás y con los demás, en perspectiva de reciprocidad y de solidaridad.

Otro delicado e importante deber es el de la formación ética de la conciencia que lleva a los jóvenes a comprender el valor de la libertad y a opciones audaces incluso a contracorriente. La educación de la conciencia moral los capacita para juzgar y discernir las formas adecuadas para realizarse como personas y situarse en la sociedad como ciudadanos libres y responsables.

En una sociedad fuertemente centrada en el tener, la experiencia del don gratuito y del servicio desinteresado es una propuesta rica de posibilidades educativas.

Los niños y jóvenes son sensibles a la ayuda recíproca, a la compasión, a la solidaridad, a la justicia y a la paz.

La experiencia del servicio se manifiesta como el inicio de un camino de maduración más profundo.

Enseñar a orar es una manera de amar a los niños y a los jóvenes, de ayudarlos a vivir en la presencia de Dios proponiendo una pedagogía de la santidad, es diálogo de amor, escucha y disponibilidad, contemplación de la historia como lugar de encuentro con Dios. La oración es la respiración de la persona y como tal abarca todo lo que forma parte de la vida humana. Todo encuentra en ella la propia voz. La respiración orante, en efecto, da energía a la conciencia y a la existencia dela persona. Orar es fuente de alegría y de esperanza, expresión de libertad y de amor.

Es importante que los niños y jóvenes puedan experimentar la progresiva adquisición de una palabra personal que los hace volver a sí mismos, confrontarse de forma vital con la Palabra de Dios que despierta, empuja hacia adelante, libera, sana.

La Pastoral Juvenil esta llamada a trazar caminos para la auténtica formación litúrgica y sacramental. En la tradición salesiana la Eucaristía y la Reconciliación son las columnas fundamentales de una sólida formación espiritual. De Jesucristo aprenden a darse a si mismos.

En la tradición salesiana María se conoce especialmente como Auxiliadora e Inmaculada, es la que defiende a los jóvenes más pobres y necesitados, la toma de la mano, los guía, los educa y los identifica con Cristo.

El clima de alegría, de gratuidad, de solidaridad hacia todos, que la Comunidad Educativa se compromete vivir a ejemplo de María, estimula a los niños y jóvenes a alimentar la esperanza, a no ser cómplices de las injusticias del mundo, y los orienta a ponerse de parte del Dios de los pobres.

 

Para que las experiencias sean significativas:

Requiere la elaboración de itinerarios educativos que tiendan a forma actitudes y disposiciones para optar y obrar según la lógica evangélica.

Cada itinerario se caracteriza por su punto de partida, la meta a la que se tiende y las opciones de fondo que presuponen la centralidad de la persona, la circularidad entre acción y reflexión, el cuidado de la relación, la proyección social y una metodología adecuada.

Para incidir realmente en la vida de niñas, niños, adolescentes y jóvenes, es preciso itinerarios unitarios que tengan en cuenta los siguientes aspectos:

  • La identidad personal
  • La vida como vocación
  • El encuentro con Cristo
  • La apertura al compromiso en lo social y en la comunidad eclesial.

Para llevar a cabo dichos itinerarios se propones estrategias prioritarias, el actuar mediante procesos.

Los procesos son movimientos vitales de las personas y de las comunidades y por lo tanto van acompañados con solicitud y respeto. La idea de procesos implica una serie de pasos pensados y organizados gradualmente y en ciertas condiciones.

Por ello se trata de actuar con planes articulados y diversos. Mediante las estrategias se pretende coordinar los diversos factores en juego en las acciones educativas:

  • Formarse y trabajar juntos
  • El acompañamiento de los niños y jóvenes
  • El Movimiento Juvenil Salesiano
  • El voluntariado

 

La Pedagogía del ambiente

El ambiente educativo en el carisma salesiano se coloca como mediación entre los valores inspirados en el Evangelio y el contexto sociocultural. Es un espacio donde los niños y jóvenes proyectan la vida, experimentan la confianza y hacen experiencia de grupo.

Un lugar donde la educación personalizada va a la par con la del ambiente y donde la alegría, fruto de la valoración positiva de la existencia, constituye la atmósfera de fondo de la familiaridad entre niños, jóvenes y adultos.

En el estilo salesiano, la educación es sobre todo obra de una pedagogía del ambiente, camino privilegiado para la formación en la responsabilidad social.

Se distingue por una espiritualidad que penetra en la vida, y se caracteriza por la fe en Dios.

 

Criterios que definen un ambiente salesiano.

Están inspirados en el Sistema Preventivo.

  • Confianza en los jóvenes (hay un punto accesible al bien)
  • Opción preferencial por los jóvenes más pobres (acceso a la educación)
  • Por las jóvenes y los jóvenes en búsqueda vocacional (particular atención)
  • Promoción y educación integral de la mujer
  • Espíritu de Familia donde las personas pueden crecer en libertad y colaborar entre ellas en reciprocidad.
  • Pasión Educativa
  • La asistencia-presencia de Don Bosco, es exigencia imprescindible

 

Espacios donde se desarrolla la Pastoral Juvenil Salesiana

Escuelas:

  • Educación formal en los diferentes niveles. (educación básica y técnica-profesional)
  • Catequesis escolar
  • Grupos del MJS como el Club de la alegría, ADS, JUMS, VIDES
  • Servicio Social
  • Escuela de deportes

Oratorios:

  • Catequesis sacramental y de perseverancia
  • Grupos del MJS
  • Grupos deportivos

Centros juveniles:

  • Grupos del MJS
  • Grupos deportivos

Casas Hogar:

  • Educación integral y personalizada
  • Catequesis sacramental y de perseverancia
  • Servicio Social
  • Grupo del MJS
  • Voluntariado (VIDES)

Misiones:

  • Educación integral
  • Catequesis en todos sus ámbitos
  • Servicio social
  • Voluntariado
  • Grupo del MJS